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Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.

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Artículos

El Reino de Dios  


Introducción


Para el cristiano, el andar por el Camino es motivado por las promesas que del Padre se han recibido; esas promesas tienen su referente en lo que se conoce como el Reino de Dios.


El Reino de Dios es un término que si bien es común en el entendimiento de los elegidos bien puede significar para cada uno diferentes cosas, con todo y todo, pero sobre todo escrituralmente, el Reino de Dios necesaria y forzosamente debe incluir el entendimiento y la comprensión de que la existencia del mismo como tal está sujeta a la existencia de cuatro condicionantes: rey, ciudadanos, territorio y ley. Sin estos cuatro elementos no puede hablarse de un reino, menos del Reino de Dios, por lo que la comprensión escritural de estos cuatro elementos es imprescindible para la entender a lo que dicho término se refiere.


Por otro lado, la Escritura presenta en palabras de nuestro Señor, siete parábolas referidas precisamente al Reino de Dios: la del sembrador, la del trigo y la cizaña, la de la levadura, la de la semilla de mostaza, la del tesoro escondido, la de la perla de gran precio, y la de la red.


Con todo y todo estas parábolas en ocasiones pueden confundir pues las mismas, contrariamente a lo que pudiera pensarse, no se refieren a las características del reino venidero sino a la forma en que el mismo vendrá a plena realización, es decir, más que a un tiempo futuro cuando este reino esté vigente se refiere al tiempo actual, al presente siglo, con énfasis en los procesos que en mismo se están dando y que permitirán al reino venir a plenitud.


Está confusión puede entenderse al ver cómo es que estas siete parábolas referidas al Reino de Dios inician con "el Reino de Dios es semejante a", "el Reino de Dios se parece a", "el Reino de Dios es como", y otras similares que pueden dar a entender en una lectura superficial que lo que se va a exponer se refiere precisamente a aquellas características que definirían lo que se denomina como Reino de Dios, más sin embargo, la lectura detenida de las parábolas entregadas permite comprender que las mismas no hacen, de hecho no pueden hacer, referencia a las características del reino venidero sino que las mismas apuntan a un proceso temporal, llevado en el presente siglo, que apunta a la manera en que el Reino de Dios vendrá a plena realización.


De igual forma estas parábolas, que generalmente son leídas y por ende comprendidas de manera superficial, entregan muchas verdades, amplias en alcance y profundidad, pero sobre todo, y después de entenderlas, puede uno ver que no son siete exposiciones independientes sobre el tema en cuestión  sino que las mismas son siete percepciones de un mismo proceso: el proceso mediante el cual el Reino de Dios vendrá a plena realización.


Por último, si bien los dos temas anteriores son los principales de la presente obra, a saber: la exposición de los cuatro elementos ineludibles relacionados con el reino de Dios -rey, ciudadanos, territorio y ley-, así como el análisis de las siete parábolas referidas al Reino de Dios -la del sembrador, la del trigo y la cizaña, la de la levadura, la de la semilla de mostaza, la del tesoro escondido, la de la perla de gran precio, y la de la red-, también aborda de manera sucinta a las condiciones imperantes cuando ese reino venga a plena realización.


Que el Santo Espíritu de nuestro Padre Dios que mora en nosotros nos ilumine y fortalezca para crecer en el entendimiento del significado del reino venidero, entendiendo las implicaciones que en nuestra vida actual, con énfasis en nuestra vida futura,  tiene el proceso que llevará a este reino a plena realización, conforme a la voluntad del Padre y para Su mayor gloria en Cristo Jesús.

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